Huawei deja Android por HarmonyOS: así comenzó la mayor transformación de la compañía china.

Huawei deja Android por HarmonyOS: así comenzó la mayor transformación de la compañía china
Durante más de una década, Android fue el corazón de los teléfonos Huawei. Gracias al sistema operativo de Google, la compañía china logró convertirse en el mayor fabricante de smartphones del mundo, superando incluso a gigantes como Samsung y Apple en determinados momentos.
Pero todo cambió en 2019.
Lo que parecía una disputa comercial entre Estados Unidos y China terminó convirtiéndose en uno de los mayores terremotos tecnológicos de los últimos años. En cuestión de meses, Huawei perdió el acceso a los servicios de Google, dejó de fabricar algunos de sus productos con normalidad y tuvo que replantear por completo su estrategia.
Muchos pensaron que era el principio del fin para la empresa.
Huawei decidió demostrar lo contrario.
En lugar de depender de Android para siempre, comenzó a desarrollar un ecosistema propio. Un proyecto que llevaba años gestándose en silencio y que hoy conocemos como HarmonyOS.
Cinco años después, la apuesta ya no consiste únicamente en fabricar teléfonos. El objetivo es mucho más ambicioso: crear una plataforma capaz de conectar móviles, relojes inteligentes, tablets, televisores, vehículos e incluso dispositivos del hogar bajo un mismo sistema operativo.
La pregunta ya no es si Huawei puede vivir sin Android.
La verdadera pregunta es si HarmonyOS puede convertirse en una alternativa real a Android e iOS.
El conflicto que cambió el rumbo de Huawei
Para entender por qué Huawei abandonó Android hay que retroceder hasta mayo de 2019.
Ese año, el gobierno de Estados Unidos incluyó a Huawei en la llamada Entity List, una medida que limitó la colaboración entre empresas estadounidenses y el fabricante chino. La decisión se justificó por preocupaciones relacionadas con la seguridad nacional y el riesgo de que la infraestructura de telecomunicaciones pudiera ser utilizada para actividades de espionaje, acusaciones que Huawei siempre ha rechazado.
Las consecuencias fueron inmediatas.
Google anunció que los nuevos teléfonos Huawei dejarían de incluir aplicaciones como Gmail, Google Maps, Google Play o YouTube de forma nativa. Aunque Android seguía siendo de código abierto, la experiencia de uso cambiaba por completo sin los servicios de Google.
Para millones de usuarios fuera de China, aquello suponía un problema importante.
Comprar un Huawei significaba renunciar a buena parte del ecosistema Android tal y como se conocía hasta entonces.
Huawei ya estaba preparándose
Aunque el veto sorprendió al mercado, dentro de Huawei la situación era diferente.
La compañía llevaba años invirtiendo en un sistema operativo propio como medida de seguridad. No estaba pensado para sustituir inmediatamente a Android, pero sí para garantizar que Huawei pudiera seguir fabricando dispositivos si algún día perdía el acceso al software estadounidense.
Ese proyecto terminó convirtiéndose en HarmonyOS.
Las primeras versiones compartían muchas bases con Android y mantenían compatibilidad con gran parte de sus aplicaciones. Sin embargo, el objetivo nunca fue quedarse ahí.
Huawei quería construir un sistema independiente.
Uno donde pudiera controlar tanto el software como los servicios, la tienda de aplicaciones y todo el ecosistema de dispositivos.
Era una estrategia similar a la que Apple lleva años desarrollando con iPhone, Mac, Apple Watch y iPad.
La diferencia es que Huawei debía hacerlo bajo presión y mientras intentaba recuperar su posición en el mercado global.
HarmonyOS ya no quiere parecerse a Android
Las primeras versiones de HarmonyOS generaron muchas dudas.
Algunos desarrolladores señalaron que el sistema compartía numerosos elementos con Android, algo que Huawei nunca ocultó del todo, ya que durante esa etapa necesitaba mantener la compatibilidad con las aplicaciones existentes.
Pero la compañía dejó claro que aquello era solo una fase de transición.
Con la llegada de HarmonyOS NEXT, Huawei eliminó progresivamente esa dependencia y comenzó a construir una plataforma basada en su propio núcleo y en herramientas de desarrollo diseñadas específicamente para su ecosistema.
Esto significa que las nuevas aplicaciones deben desarrollarse pensando directamente en HarmonyOS, sin depender del proyecto Android Open Source (AOSP).
Es un cambio enorme.
No solo para Huawei.
También para los desarrolladores, que ahora deben decidir si merece la pena crear aplicaciones específicas para un ecosistema que, por el momento, tiene mucha más fuerza en China que en el resto del mundo.
