ASML, la empresa neerlandesa que fabrica las máquinas sin las cuales no se pueden producir los chips más avanzados del mundo, admitió el 14 de octubre que no podrá cubrir toda la demanda de sus clientes en 2027 ni en 2028. La noticia, publicada por Reuters y Bloomberg junto con sus resultados trimestrales, se leyó en todo el sector como una señal de hasta dónde llega la fiebre de la inteligencia artificial.

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Qué pasó

  • Al presentar sus resultados del tercer trimestre, ASML dijo que no podrá atender por completo la demanda de herramientas para fabricar chips en 2027 y 2028, según Reuters.
  • La compañía ya tenía previsto aumentar su capacidad un 30% en 2027 y estudiaba otro 30% para 2028. Su director ejecutivo, Christophe Fouquet, reconoció que eso no alcanza y que buscan ir más allá, según The Next Web.
  • Algunos clientes ya quieren hacer pedidos para 2029 e incluso 2030.
  • Además de fabricar más máquinas, ASML planea mejorar las que ya están instaladas y vender versiones más rápidas para elevar la capacidad de sus clientes.
  • La empresa subió el piso de su previsión de ventas para 2026 y su acción ganó alrededor de 2,8% en la jornada, según Bloomberg.

Por qué importa

ASML es un cuello de botella único: es prácticamente el único proveedor de las máquinas de litografía más avanzadas que usan TSMC, Samsung o Intel. Si ASML no da abasto, tampoco podrán crecer al ritmo deseado las fábricas de chips, y eso termina afectando a todo lo que depende de ellos: centros de datos para IA, servidores, computadoras y teléfonos.

Para un emprendedor o una empresa en Latinoamérica, el efecto no es inmediato, pero sí concreto: la capacidad de cómputo para IA seguirá siendo escasa y cara durante los próximos años. Y la competencia por chips puede presionar los precios de algunos productos de consumo.

Nuestro análisis

Durante meses se ha debatido si la inversión en IA es una burbuja. El anuncio de ASML aporta un dato duro al otro lado de la balanza: sus clientes no solo están comprando, están reservando turno para dentro de cuatro años. Las fábricas de chips no hacen pedidos de esa magnitud por moda; lo hacen porque sus propios clientes (las grandes tecnológicas) les firman compromisos de largo plazo.

Eso no significa que no haya riesgos. Una cadena de suministro tan tensa es frágil: cualquier problema en una fábrica, una restricción comercial o un cambio de ciclo puede generar efectos en cadena. Y si la demanda de IA se enfría antes de lo previsto, habrá capacidad instalada sin uso.

Pero en el corto plazo la conclusión es otra: la IA va a seguir limitada por el hardware. Eso favorece a quienes ya tienen acceso a cómputo (las grandes nubes y los grandes laboratorios) y encarece la entrada a los nuevos. Para el resto del mercado, la consecuencia práctica es que la eficiencia importa: modelos más pequeños, ejecutados en el dispositivo o en servidores más modestos, serán cada vez más atractivos.

Para Latinoamérica también hay una lectura geopolítica. Mientras la producción de chips se concentra en pocos países y pocas empresas, la región sigue siendo, sobre todo, compradora. Los esfuerzos de algunos países de la región por atraer ensamblaje y prueba de semiconductores cobran más sentido en un mundo donde la cadena de suministro está al límite.

Qué hacer ahora

  • Planifica tu gasto en IA con margen. No asumas que el precio del cómputo bajará rápido; presupuesta con prudencia.
  • Prioriza modelos eficientes. Evalúa si tus casos de uso funcionan con modelos más pequeños o ejecutados localmente.
  • Anticipa tus compras de equipo. Si tu empresa renueva servidores o computadoras, conviene no dejarlo para el último momento.
  • Sigue la cadena, no solo a las marcas. Los anuncios de ASML, TSMC y los fabricantes de memoria anticipan precios y disponibilidad meses antes.

Fuentes